
En tu silencio he encontrado todas las respuestas, y en tu mirada donde el olvido ávido, devorador, caníval, ha expuesto las pruebas necesarias para este desalojo emocional.Sola quedo de cuclillas en los bordes de los cráteres volcánicos o de puntillas en ríspidas cornisas.Muda, ciega, inoperante. Un ser electromecánico al que la vida le niega los enchufes.Sin embargo no me rindo y busco hacerte poesías, más las letras que antes eran mi salida de emergencia hoy se han vuelto salvavidas de cemento.
Y tanta salud me enferma.
Y la soledad me acompaña.
Y el vacío me llena.
Y la paz se me ha plantado en pié de guerra.
Al tanteo arranco de mi árbol un racimo de sueños, de aquellos que no tuvieron todavía, su función de estreno. Preparo un festín con ellos y me los como,si de cualquier manera jamás llegarán a tener forma y nunca podrán brotar en realidades.Sé que debo trazar una nueva senda, un camino sin tí y sin gran parte de lo que era yo.Marcaré mis novedosas rutas con este aprendizaje tortuoso, lujurioso y místico.Y algun día volveré a arriesgarme por alguien que no desprecie un sentimiento tan bello.Y pillaré a las Musas escondidas y las obligaré a que me devuelvan la esperanzay la alegría del amor correspondido, mientras enjugo oscuras y saladas lágrimas pretendiendo que conocerte fué algo que jamás me ha sucedido.
Gabriela Altamirano Moreyra